Un pueblo italiano gestiona su propio internet casero

Posted on 15 de diciembre de 2014

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Un pueblo italiano gestiona su propio internet casero

Con información de El Confidencial.

Un pueblo italiano gestiona su propio internet casero Verrua Savoia es una localidad rural italiana de apenas 1.500 habitantes, cercana a la ciudad de Turín. Como en muchas poblaciones montañosas, internet todavía no ha hecho acto de presencia. Sus lugareños no pueden ver vídeos de gatos en YouTube, comprar en Amazon ni leer las últimas noticias de La Repubblica. Ahora, gracias a una asociación vecinal, este pueblo disfrutará de la red gracias a una conexión autogestionada y fabricada a partir de piezas reutilizadas. Un sistema de bajo coste pero alto rendimiento.

En pleno siglo XXI, la penetración de internet en Italia es desigual. Según Eurostat, el 34% de los italianos jamás ha navegado por la red. Un porcentaje que en España todavía es del 24%, pero que en otros países como Holanda, Suecia o Finlandia es de en torno al 5%.

El 34% de los italianos no ha navegado jamás por internet, frente al 24% de los españoles y el 5% de los holandeses. Estos datos son lógicos si se tienen en cuenta pueblos como Verrua Savoia, donde sus habitantes se difuminan a lo largo de 30 kilómetros de valles y colinas. Pero que la llegada de internet a estas zonas aisladas sea una ardua tarea no implica que estas gentes no merezcan conocer y disfrutar de sus ventajas.

Afortunadamente, donde las empresas de telecomunicaciones y el Gobierno han fallado –o mostrado desinterés, ya que no es rentable invertir tanto dinero para tan pocos habitantes–, el investigador de la Universidad Politécnica de Turín Daniele Trinchero ha triunfado. El experimento fue posible gracias a la decisión del municipio de financiar con una beca de 5.000 euros al grupo del investigador, iXem Lab, con la que cubrir los costos de la instalación.

“Nuestro modelo es una alternativa sostenible y eficaz que los gobiernos deberían tener en cuenta”, explica a Teknautas Trinchero, quien espera que las administraciones públicas apoyen a otros pueblos interesados en seguir su ejemplo.

Pero, ¿cómo conectar una población de la que las operadoras huyen por la elevada inversión necesaria? Con ingenio y reciclaje. El investigador, habitante también de Verrua Savoia, buscó piezas de ordenadores usadas para diseñar su red, cuyas antenas ahora se funden con la fortaleza del siglo XVII que todavía rodea algunas zonas del pueblo. Tras eso sólo restó instalar receptores low cost en los tejados de las casas. En cuanto a la señal, esta llega de la cercana ciudad de Vercelli.

El sistema no supone una amenaza para las grandes compañías de internet, que no tienen intención de llevar la red a estas comunidades aisladas debido a su baja rentabilidad. Trinchero ha colaborado para fundar una asociación de vecinos que gestione internet en Verrua Savoia. Sin cables, sin límites es el nombre escogido por este grupo de 29 ciudadanos y puede considerarse como un digno teleoperador. Sólo que sin ánimo de lucro. “El equipo low cost es genial en este contexto, pero lo que realmente impulsa un proyecto así son las ganas de la comunidad”, explica Trinchero.

“Es simplemente necesario”, asegura el cura del pueblo, antiguo director del periódico local y uno de los pioneros de la asociación. A pesar de sus 84 años, el reverendo Corrado Cotti tiene claro que “aunque la imprenta hizo más fácil la comunicación, con internet las palabras vuelan”.

Y es cierto que las palabras volarán en Verrua Saovia, porque el sistema ha logrado dignas velocidades de 23 Mbps, gracias a cinco puntos de acceso, que superan a la conexiones ADSL de lugares similares. Y todo por una cuota anual de 50 euros, a la que ya se han suscrito 260 habitantes.

Este precio de suscripción tiene como objetivo cubrir los costes de mantenimiento, ya que los cinco puntos de conexión cuestan unos 500 euros. Cada punto de acceso sirve para unos 100 habitantes a lo largo de 2 km a la redonda.

El objetivo último de Trinchero es exportar el modelo a otras comunidades italianas, que creen sus propias asociaciones bajo una gran federación. Por ello, toda la tecnología desarrollada está en código abierto, bajo la filosofía de Do it yourself (hazlo tú mismo).

Este modelo autogestionado es increíblemente barato, ya que 50 euros anuales apenas servirían para un par de meses en los operadores más baratos. Sin embargo no es –de momento– una amenaza para las grandes compañías de internet. Las operadoras no tienen intención alguna de llevar la red a estas comunidades aisladas debido a los enormes costes que esto supondría, muy difíciles de amortizar en poblaciones tan pequeñas.

Sin cables, sin límites no se limita a dar conexión al pueblo. También tiene como objetivo enseñar el uso de internet a sus habitantes, en una población con un alto porcentaje de mayores de 70 años. Y por supuesto, cómo autogestionar y mantener la red.

Drones de Facebook vs. Globos de Google

Superar la brecha digital en ciertas partes del mundo es todo un reto. Otras iniciativas populares le han plantado cara a la lenta penetración de internet con sistemas caseros, como es el caso de Olds en Canadá. Este pueblo instaló su propio proveedor de fibra óptica, harto de que ninguna empresa quisiera hacer la instalación.

Pero las grandes empresas también quieren tapar estos agujeros en la conectividad mundial, conscientes de que a más internautas, más beneficios. Facebook, por ejemplo, quiere llegar a los 7.000 millones de usuarios, y se ha puesto manos a la obra para llevar internet a los 4.300 millones de personas que viven fuera de la red.

El propio Zuckerberg considera que internet es un derecho humano, y por ello ha creado un equipo que desarrolle drones que funcionen con energía solar. Estos aviones sobrevolarían zonas aisladas y las conectaría a internet.

Google no se ha quedado atrás, y propone un sistema similar con globos. La idea, que fue recibida con escepticismo –y casi con pitorreo– demostró al final que no era una tontería, y ya ha tenido éxito en algunas zonas de Uganda.

Verrua Savoia es una villa, ya de por sí muy difuminada, en la que el abandono rural ha separado aún más a sus vecinos. La iniciativa Sin cables, sin fronteras promete devolver la conexión humana al pueblo a través de la conexión a internet. El proyecto de Trinchero termina el 31 de diciembre, y a partir de ahí los vecinos tendrán que demostrar que son capaces de gestionar su red por sí solos.