Ventajas y desventajas de la computación en nube para las PYMES

Posted on 9 de septiembre de 2014

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Ventajas y desventajas de la computación en nube para las PYMES

 

Con información del nido de Kuko

Ventajas y desventajas de la computación en nube para las PYMES

Ventajas y desventajas de la computación en nube para las PYMES

A medida que las pequeñas y medianas empresas avanzan en su aprovechamiento de los recursos que la Web 2.0 les ofrece, las dudas crecen exponencialmente. La computación en nube, sus ventajas y desventajas, es una de ellas. La Nube defiende la idea de que la gestión de los datos de una empresa y el almacenamiento de los mismos exista en Internet. La información y su procesamiento se encuentra controlada por el potencial que ofrece toda una red de ordenadores y centros de datos, distribuidos a lo largo de la red. Evidentemente, el poder de cientos de miles de granjas de servidores es mayor que el de un único servidor o nodo de servidores. A su vez, para la gestión de nuestros datos, la Nube nos proporcionará una serie de aplicaciones del tipo “Software como servicio” (SaaS) a las cuales accederemos a través de Internet.

¿Deberíamos mover nuestro negocio a la nube? ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de ésta? Las preguntas son obvias, las respuestas, no tanto. Considerar la Nube como una opción viable de mejorar la gestión de datos de nuestra empresa pasa por el delicado proceso de sopesar los pros y los contras relacionados directamente con nuestra actividad.

Los beneficios de la Nube

Las ventajas que primero vienen a la mente son básicamente tres y tienen mucho que ver con el ahorro en la inversión. En primer lugar, la Nube es obstensiblemente más barata que la instalación y mantenimiento de un servidor propio o contratar los servicios de un proveedor. Su puesta en marcha es casi inmediata, nos permite testar nuestro modelo de negocio rápidamente y con una inversión casi nula. Además, su alcance es universal por lo que la expansión de nuestro negocio está garantizada. Si disponemos, por ejemplo, de delegaciones en otros paises su acceso a los datos es instantánea y sin apenas complicaciones. Allá donde se disponga de una conexión a Internet tendremos una prolongación de nuestra empresa.

En segundo lugar, desaparece la necesidad de contratar un responsable de tecnología. La ausencia de hardware físico o la infraestructura de seguridad que requiere mantener los datos a salvo en nuestras instalaciones, nos permitirá desviar esa inversión a mejorar el desarrollo de nuestro producto, en vez de dedicarla a mantener la figura de un guardián tecnológico. Las actualizaciones de los programas que necesitamos para trabajar y su mantenimiento son responsabilidad de la Nube, por lo que los pequeños y medianos empresarios no necesitan adquirir la última versión de su software o comprar parches y actualizaciones. Con respecto a la seguridad, la Nube es un buen lugar para mantener nuestros datos a resguardo de miradas indiscretas, pérdidas de información por culpa de fallos eléctricos o de material, etc. Ya no tendremos que preocuparnos de ataques informáticos o de si uno de nuestros trabajadores pierde su ordenador portátil con información confidencial. El proveedor de servicios de la Nube se responsabilizará de mantenerlos protegidos en sitios convenientemente seguros.

Por último, la Nube es infinitamente escalable. Tanto como el ancho de banda que estemos dispuestos a adquirir. Si nuestra empresa tiene que desviar constantemente fondos para solucionar problemas de gestión relacionados con la capacidad de nuestro servidor o proveedor, entonces, seremos un candidato idóneo para considerar la Nube como una seria alternativa. Sin una gran inversión de capital podremos solucionar problemas directos como, por ejemplo, si nuestras aplicaciones han sobrepasado la capacidad de nuestra infraestructura o si nos hemos quedado físicamente sin espacio en nuestro servidor de datos. A las pequeñas y medianas empresas les encanta la idea de poder acceder a sus negocios desde las instalaciones de sus clientes, cuando viajan o desde sus hogares. ¡Incluso desde un terminal de última generación!

Los perjuicios de la Nube

Pero, como se intuye por el título de este artículo, junto a los beneficios también existen ciertas desventajas o riesgos esgrimidos por los detractores de esta tecnología y que nos recomiendan no confiar toda la información de nuestra empresa a la Nube.

En primer lugar, debemos citar el problema de la estabilidad de la conexión a Internet. Los detractores dudan de que la velocidad de conexión y la estabilidad proporcionada por los ISP sea suficiente para gestionar el volumen de datos generado por el número de empresas que se sumen a la Nube. Someter nuestra información y su gestión a la Nube significa perder el control sobre ella y si el proveedor de servicios de la Nube tiene un problema a la hora de suministrar, éste se traduce automáticamente en la imposibilidad de acceder a nuestros datos y, por tanto, de trabajar. Si el tiempo es oro para nuestro negocio, confiar en la Nube puede ser lo menos aconsejable.

Otro de los argumentos preferidos por los detractores es el de la seguridad. Los últimos ataques de hackers a sitios como Twitter o Google ponen en entredicho la seguridad de éstos. Además, algunos empresarios opinan que almacenar sus datos en un gran proveedor de la Nube les pone, de algún modo, en el punto de mira de ataques indirectos que nada o poco tienen que ver con su información en concreto, sino con el beneficio que pueda reportar a un hacker atacar a un gran proveedor (fama, venta de datos, etc.), pero que les afectan en cuanto a que sus datos ya fueron comprometidos. El coste de reparación de dicho ataque sería infinitamente mayor que el de mantener la información en servidores privados. De otra parte, tampoco podemos contrastar si el proveedor de servicios en la Nube que hemos elegido, tiene nuestros datos almacenados en servidores propios o en servidores compartidos con otros proveedores, lo que complica enormemente la seguridad de los datos y favorece su vulnerabilidad.

Siguiendo en la misma línea, muchos dudan de si toda la información que mueve su pequeña o mediana empresa es, de algún modo, merecedora de ser subida a la Nube. Por ejemplo, aquella información extremadamente confidencial o delicada y que, en la Nube, se encuentre en manos de terceros en quienes confiamos que hagan un buen trabajo a la hora de asegurarla y protegerla, pero si no es así, los grandes perjudicados seremos nosotros. Lo mismo se puede aplicar para aquella información privada de nuestros empleados. Hoy en día, estamos acostumbrados a que nuestros empleados usen los recursos de la empresa (Servidores, conexión a Internet, etc.) para gestiones privadas y esa misma privacidad podría ser amenazada si esos datos se encuentran almacenados en un sitio controlado por otros.

Conclusiones

En definitiva, debemos sopesar tanto las ventajas como las desventajas y cotejarlas con las necesidades específicas de nuestro negocio. Si nos preocupa sobre todo el presupuesto, la Nube puede ser una buena opción a considerar; pero si, por el contrario, nuestra mayor preocupación es la seguridad y protección de nuestra información, la Nube está todavía muy lejos de ser considerada como alternativa viable.

El volumen de datos también es un delimitador para saber si nuestra pequeña o mediana empresa está preparada para ser elevada a la Nube. Cuanto mayor sea el volumen de información que procesamos y almacenamos, menos recomendable será confiar en la computación en nube. Algunas soluciones pasan por buscar un punto de encuentro y subir a la Nube sólo una parte de nuestra información; aquella, por ejemplo, que precise ser accesible desde múltiple localizaciones. Y el resto, la más sensible, almacenarla y gestionarla desde sistemas propios. El almacenamiento y gestión de datos progresivo y escalonado también ayuda a obtener el máximo beneficio de una tecnología que apunta hacia el futuro más inmediato.

De momento, el que escribe permanece cauto pero receptivo, aunque no creo que la Nube esté todavía en condiciones de proporcionar un servicio lo suficientemente seguro y estable como para confiar toda la información de una empresa.