La publicidad en Internet debe tener incentivos

Posted on 28 de julio de 2014

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La publicidad en Internet debe tener incentivos

 

Con información de El País

 

La publicidad en Internet debe tener incentivos

La publicidad en Internet debe tener incentivos

No podía beber alcohol, pero sí batir un récord. En 2005, Matt Mullenweg sorprendió cuando, a sus 21 años consiguió financiación para crear WordPress, el sistema de blogs que más se usa en Internet. Brian Wong (Vancouver, 1991) lo superó. Con solo 19 años consiguió 200.000 dólares de inversión de True Ventures para financiar su idea. Zuckerberg fue rápido, pero no tanto, tenía 20 años cuando fundó Facebook.

Wong habla despacio, mientras picotea las patatas y una hamburguesa de Super Duper, la cadena de moda en la ciudad, en su oficina a las siete de la tarde y explica en qué consiste Kiip, su invento. En un viaje en avión no encontró mejor pasatiempo que contemplar la frustración del resto de viajeros con la publicidad de sus tabletas. Observó que ocupaba una parte muy grande del espacio de visión, especialmente en los juegos, y se percibía como algo negativo. A la vez, pensó que lo que les animaba a seguir eran los logros de la dinámica del juego: más puntos, pasar una fase, superar una prueba. Antes de llegar al destino, Singapur, ya había pensado una nueva fórmula para que la publicidad se convirtiera en algo agradable.

“Los consumidores ya no quieren banners”, sentencia, “sino un reconocimiento real, una publicidad que la relacionen con un buen momento, con un incentivo”. Entre las marcas que ya usan su plataforma para proporcionar estas experiencias se encuentran Coca-Cola, Samsung, Microsoft, Disney, Amazon o Victoria’s Secret.

El usuario no tiene la percepción de estar usando Kiip, solo lo descubre cuando aparece uno de los premios, ya sea un objeto físico como una camiseta o unas gafas de sol, un código para hacerse con una aplicación gratis o una experiencia en el mundo real. Tampoco sabe en qué momento llegará el premio, no es algo previsible para evitar que se busque de manera mecánica, sino que forma parte del camino.

Wong insiste en que ellos no hacen anuncios. “Eso no va con nosotros”, suelta con desdén. “Cobrar por una publicidad estática no tiene sentido. Cuanto más aparece, más manía se le toma, peor es la percepción. En el móvil es así, pero no lo quieren ver”. Kiip cobra a los anunciantes por su capacidad de arrastre, de conseguir que los usuarios se mantengan en ella, no por aparecer de manera estática. Dicho de otro modo, quieren conversión, efectividad, pero no presencia visual sin estrategia.

Kiip, leído como keep (que traducido del inglés significa seguir, mantener) cuenta con oficinas en San Francisco, Nueva York y, más recientemente, en Bogotá. “Me encanta la ciudad y nos pone en una posición inmejorable para atacar los mercados de México, Brasil y Argentina, donde estamos creciendo a muy buen ritmo”, subraya. En total cuenta con 85 trabajadores.

Mientras que en Asia los usuarios reclaman tener premios con más frecuencia, son pocas las veces que luego asisten al cine con las entradas ganadas, por ejemplo. En América Latina es al contrario, son más selectivos, pero la tasa de canje es mucho mayor. En Europa, Reino Unido y Francia son los dos mercados que más le interesan. La última tendencia en su campo son las aplicaciones para ponerse en forma. Un campo que parece hecho a medida para su negocio: “Las marcas quieren relacionarse con un logro físico, que es algo positivo, una forma de superación”.

El joven empresario contempla con curiosidad cómo Android cada vez tiene una tasa mayor de usuarios en móviles y tabletas. “Antes se lanzaba primero en iOS (el sistema operativo de iPhone e iPad), ahora casi siempre salen las aplicaciones a la vez en las dos plataformas”, detalla. Cada año han doblado ingresos, aunque se niega a aportar una cifra concreta.

Como reto se plantea dos aspectos. Por un lado, seguir investigando con la clave de su negocio, dar con el momento concreto, ni antes ni después en que se debe dar el incentivo al usuario, e intentar que sea por leer noticias, un libro en la aplicación Kindle o, sobre todo, hacer ejercicio con aplicaciones. Por otro, evolucionar el sistema de autoservicio para marcas: crean una cuenta y que deciden directamente qué quieren hacer a través de Kiip.

Cuatro años después de su fundación, contra los pronósticos de gran parte de la industria, Wong sigue como consejero delegado de la empresa. “No es que tengan confianza en mí porque sí, es que ven resultados. Se dieron cuenta del potencial de la idea y me dejaron ponerla en marcha”.