Herramientas para entrar en los servidores y borrar los archivos ‘pirata’

Posted on 28 de julio de 2014

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Herramientas para entrar en los servidores y borrar los archivos ‘pirata’

Con información de El Confidencial

Imagina que en vez de archivos, trabajásemos buscando coches robados. Lo que hacemos es localizar en qué garajes están esos coches y asegurarnos de que salen de ahí

Imagina que en vez de archivos, trabajásemos buscando coches robados. Lo que hacemos es localizar en qué garajes están esos coches y asegurarnos de que salen de ahí

Esta pasada semana, expertos australianos y japoneses presentaban un avance tecnológico que, según sus declaraciones, podría contribuir a eliminar las descargas ilegales de música de internet. Se trata de una marca de agua, incrustable en el archivo de audio, que permite rastrear el origen de dicho archivo y ver quién lo ha descargado de forma fraudulenta, además de establecer sin género de dudas al autor o dueño de los derechos de la canción en cuestión.

No se trata de la primera aproximación al dilema desde esta perspectiva. La creación de marcas de agua, similares a las que se ponen sobre una fotografía para evitar su descarga sin previo paso por caja pero en versión audio, no es una idea nueva, pero la Universidad de Deakin, en Australia, donde trabajan los ingenieros autores del invento, asegura que este desarrollo no afectaría en absoluto a la calidad del sonido, uno de los principales inconvenientes de este tipo de sistemas.

Solucionar el dilema creado en torno a los derechos de autor y la adaptación a su cumplimiento en el entorno digital está demostrando no ser una cuestión sencilla. La legislación no da con la tecla para defenderlos sin coartar otras libertades en la red, y a su alrededor las asociaciones de autores y las de internautas se enfrentan por una cuestión que tiene forzosamente que ponerse a la altura de las nuevas tecnologías.

Eliminar el problema de raíz

En medio de este panorama, hay quien ha visto una oportunidad de negocio apostando por un enfoque práctico del asunto. “A nosotros no nos importa el quién, sino el qué. No vamos a por el dueño de las páginas de enlaces, él es solo un intermediario. Lo que hacemos es ir a los archivos no autorizados directamente”. El que habla es Josep Coll Rodríguez, CEO y fundador de Red Points. Su empresa se dedica, entre otras cosas, a proteger la propiedad intelectual de sus clientes en internet.

Según su compañía, es posible eliminar hasta el 98% de los contenidos ilegales de la red. Para ello se basan en una mezcla de tecnología y derecho: se dedican a localizar copias ilegales de los productos creados por sus clientes y a lograr que desaparezcan de internet. Textos, música, películas, series, productos de una determinada marca… Cualquier cosa que esté protegida por derechos de autor. Coll asegura que trabajan con una cifra de entre 30.000 y 40.000 archivos retirados al mes, con una eficacia de un 99,1% y en un periodo medio de unas dos horas y media.

Red Points trabaja con un software que rastrea la red en busca de copias no autorizadas de los archivos que les facilitan sus clientes. “Tenemos el programa funcionando 24 horas al día, 7 días a la semana, y nuestros clientes pueden ver la guerra en tiempo real”, asegura. Cuando salta una alarma, es un operario el que revisa que efectivamente se trata del contenido que están buscando, aquel que han sido contratados para proteger. Comenta que la red es muy grande, pero los puntos en los que suelen aparecer contenidos ilegales son en general siempre los mismos, por lo que su atención se focaliza en esos servidores.

 “Nadie quiere en su garaje un coche robado”

Coll define el objeto de su trabajo con una analogía fácil de entender: “imagina que en vez de archivos, trabajásemos buscando coches robados. Lo que hacemos es localizar en qué garajes están esos coches y asegurarnos de que salen de ahí”. Sin embargo, un coche y un archivo son dos cosas muy distintas, ¿cómo logran sacar esos archivos de los garajes, en este caso, de los servidores que los acogen?

“Nuestro trabajo se basa en dos cosas: desindexar y eliminar”. Desindexar un contenido de los principales buscadores de internet ya es un gran paso para evitar su consulta o descarga, puesto que lo hace mucho más difícil de encontrar para la mayoría de los usuarios. Al contrario de lo que ocurre cuando un particular quiere que Google y similares no muestren resultados que perjudican su reputación, en el caso de la violación de los derechos de autor el trámite resulta más sencillo. “Los derechos de autor son indiscutibles”, cuenta Coll. Según él, la respuesta suele ser rápida y positiva prácticamente en todos los casos.

En cuanto a la eliminación de los contenidos, hay que apelar a los dueños de los servidores. Coll asegura que esto no suele ser un trámite problemático. “Nadie quiere tener en su servidor un contenidos ilegal, porque es un delito, igual que nadie quiere tener un coche robado en su garaje. Basta con informarles de que tienen archivos no autorizados para que los eliminen ellos mismos”.

Después de tres años de actividad, y de colaborar con más de 1.300 prestadores de servicios de internet, muchos de ellos les han dado las llaves del garaje, explica Coll, para que saquen directamente los coches robados. “Cuando te conocen hay confianza. Tenemos las herramientas para entrar en los servidores y borrar los archivos pirata”.

Se trata de ir a la raíz del asunto y solucionarlo desde ahí. Coll explica que no es su función atacar a las páginas de enlaces ni acudir a los tribunales. “En el caso en que el dueño del servidor se niegue a retirar el archivo, nosotros damos asesoría al cliente sobre los pasos que puede seguir, pero poner o no una demanda es su decisión”.