Experta explica cómo internet, Facebook y Twitter pueden influir en nuestro cerebro

Posted on 7 de julio de 2014

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Experta explica cómo internet, Facebook y Twitter pueden influir en nuestro cerebro

La neurobióloga española, Mara Dierssen, aseguró a Emol que este tipo de tecnologías pueden llevar a que no entrenemos este órgano lo suficiente y ‘subcontratemos’ sus funciones

Con información de El Mercurio – Chile

 

Experta explica cómo internet, Facebook y Twitter pueden influir en nuestro cerebro

Experta explica cómo internet, Facebook y Twitter pueden influir en nuestro cerebro

Experta explica cómo internet, Facebook y Twitter pueden influir en nuestro cerebro

La neurobióloga española, Mara Dierssen, aseguró a Emol que este tipo de tecnologías pueden llevar a que no entrenemos este órgano lo suficiente y ‘subcontratemos’ sus funciones

Facebook, Twitter e internet son herramientas que se han vuelto vitales en el día a día de muchos chilenos, sea para trabajar, informarse o simplemente para compartir con otras personas. Sin embargo, como muchas otras prácticas, estas tecnologías tienen un efecto dentro del cerebro de los usuarios, que muchas veces puede ser tanto beneficioso como perjudicial.

Así lo reveló la neurobióloga española del Centro de Regulación Genómica de este país, Mara Dierssen, en una entrevista con Emol durante su visita a Chile para dictar dos conferencias magistrales en la Universidad Mayor.

“Continuamente, el cerebro humano funciona como una esponja, absorbiendo información de todo cuanto nos rodea, procesándola y almacenándola para utilizarla posteriormente como una herramienta de análisis de la realidad. Estaríamos ante un problema si la actividad que antes tenía el cerebro ahora se la delegamos a los aparatos o las nuevas herramientas como internet o Facebook”, señala la neurobióloga.

Según la experta, cada vez que dependemos extremadamente de las redes sociales o nuevas tecnologías para recordar ciertos datos como teléfonos, cuentas de correos, cumpleaños de amigos o incluso cómo llegar a una dirección “estamos ‘subcontratando’ habilidades neuronales”.

En estos casos se estaría dejando de lado la capacidad del cerebro de tomar nuevos desafíos, que son vitales para mantener este órgano “activo, dinámico, flexible y con capacidad de aprendizaje”, asegura Dierssen.

No obstante, no todos estos usos son negativos. Por ejemplo, “si delego parte de mi ‘memoria”a Internet para poder usar mejor y de forma más eficiente mis capacidades para interactuar, para relacionar y procesar diversas informaciones, entonces el efecto es positivo”, explica la experta.

Otro ejemplo es Twitter, que por sus características de instantaneidad y linealidad, “obliga a sintetizar el mensaje que queremos transmitir (lo que no es fácil) y nos pone en contacto con infinidad de personas que discuten una misma información”, asegura Dierssen.

“Ahora tenemos más acceso y mayor capacidad para procesar y relacionar mucha información, es lo que podríamos llamar la democratización del conocimiento. Si todo eso que tenemos a nuestro alcance lo utilizamos adecuadamente, no solamente no es un problema, sino que proporciona una gran ventaja, ya que el cerebro no deja de trabajar; simplemente lo hace de otra manera”, agrega la neurobióloga.

De acuerdo a Dierssen, en el fondo “el problema no es de las nuevas tecnologías. Se trata de un problema social. Uno de los grandes problemas de la sociedad actual es la ley del mínimo esfuerzo”.

Esto se vería en la falta de desarrollo de destrezas cognitivas, “definidas como aquellas estrategias que se aplican mentalmente, tanto consciente como inconscientemente, y que permiten la resolución de problemas”.  Y este fenómeno se daría por factores más amplios que solamente las redes sociales o internet.

De todas formas, a pesar de todas estas evidencias, todavía no existe un parámetro único para ver el efecto de estas tecnologías, ya que como revela la neurobióloga, “podemos hablar del ‘efecto Google’ en lo referente al cambio en las herramientas de adquisición de la información, o del ‘efecto Facebook’ en lo referente a cómo se establecen las relaciones sociales, pero el impacto de ambas cosas puede ser muy diferente”.

“Precisamente porque el cerebro es un órgano plástico, es muy probable que internet impacte sobre su funcionamiento, pero todavía no hay resultados concluyentes y lo cierto es que aún hay mucho por investigar”, concluye la experta.